
El término “Literatura Punk” en realidad no dice mucho más allá de poner en realce lo que se entiende por “Punk” a secas. Esto es: Una ola de contracultura londinense que se extendió por el globo, tomando elementos de la política ácrata de los viejos anarquistas del siglo XIX y entrecruzado con un rock sucio y “feo” que es heredero de bandas como The Who. Pero no sólo eso, sino que en la elaboración de sus letras existía también una conceptualización artística importante que proviene de la internacional situacionista de la post guerra que dejó un legado del cual los primeros punk usaron para elaborar su imaginario social. El dadaísmo y el nihilismo se hicieron presentes en sus letras, y ello permeó a otras expresiones culturales, es así como la literatura punk hereda esta actitud rupturista y se yergue como un foco de disidencia en sus letras. El exponente clásico que ejemplica ello es Jhony Rotten de Los Sex Pistols, sobre el cual ya se ha escrito y realizado estudios importantes, como queda registrado en el libro “Los rastros del carmín”.
Y dentro de esta categoría hay algunas escritoras que sirven como base para catapultarse en el submundo de las letras punk, cuya ideología y estética ha resurgido en su faceta más dura de la mano de un comediante trasandino Violencia Rivas… de Peter Capusotto, personaje que protagoniza su última película y que lejos de ser una burla somera tiene mucho de escritores y escritoras surgidos de esa irreverente filosofía Punk. Aquí va un breve perfil de Kathy Acker –U.S.A- , Estella Díaz Varin –Chile- y Leonor Silvestri –Argentina-.
Kathy Acker:
Esta fallecida escritora punk, nació en Nueva York en el seno de una familia judía a finales de los cuarenta. En los sesenta cursó estudios universitarios y se dedicó a las performance artísticas y la literatura, cruzándose en el camino del punk en los 70. Su obra está influenciada principalmente por escritores norteamericanos como Jackson Mac Low, Charles Olson , William S. Burroughs. Se le adscribe generalmente como una miembro del Fluxus. Una corriente norteamericana de artistas que buscaban experimentar y entrelazar distintas áreas del arte, encontrando un vínculo fuerte con el punk en la búsqueda de una sonoridad noise marcada por el neodadaísmo. De ahí también se deriva un poco lo de su tendencia a seguir la técnica del Cut Up de Burroughs, con la cual se elaboran historias con ideas inconexas puestas de manera arbitraria en el relato. Una forma de romper con la linealidad de lo que se está contando. Su enfoque crítico apunta directamente al sexo, poder y violencia, con claro sesgo anarco feminista. Para ganarse la vida, trabajó como stripper en Nueva York, al tiempo que cursaba estudios de literatura clásica. Entre sus libros destacan La Vida Infantil de la Tarántula Negro: Algunas vidas de asesinas, me Dreamt que era ninfómana: Imaginar. Sin embargo alcanza realce en la escena norteamericana recién con la publicación de Great Expectations, en donde reinventa un clásico de Dickens. Controversial y rupturista fue censurada en Alemania por su libro Blood and Guts in High School en el que su protagonista explora un libre albedrío sexual lleno de enfermedades decadencia, dependencia sexual y elementos de incesto. Con Empire of the Senseless es acusada de plagio por tomar ideas calcadas de autores como Gibson y su libro “Neuromancer”. De todas maneras terminó convirtiéndose en la asistente de Herbert Marcuse y en la escritoria tatuada que con sus libros le dio una gran patada al falocentrismo.
Estella Díaz Varin:
Esta serenense nació en 1296, y ya desde temprana edad empezó a publicar en la cuarta región. Ya de grande tuvo la venia del presidente Videla y pudo radicarse en Santiago en donde empezó su trayectoria literaria. Antes de ello se dedicó a trabajar en varios periódicos, donde reporteaba crímenes en los márgenes de la ciudad. Con la llegada de la ley maldita que declaró ilegal a partido comunista, creó un fuerte resentimiento contra González Videla, el mismo que la había apoyado cuando ésta le dedicó un poema en La Serena. En ese momento se tatúa una calavera en un pacto en que juró asesinar al presidente radical, en esa empresa la acompañaban Lafourcade y Linh. Durante los 70 es parte fundamental de la SECH y milita en el PC, tras la dictadura le es tomada detenida y es torturada luego de varias “intervenciones públicas” en las que exhibía fotos del Che Guevara por la venta de su departamento y vociferaba a favor del PC. Entre sus obras destacan Los dones previsibles, el testimonial La Arenera, De cuerpo presente y aún se está a la espera de la edición de Stella extragaláctica, que se adjudicó un FONDART el 2006, el mismo año en que Stella se esfumaba por un tumor alojado en sus cuerdas vocales.
Leonor Silvestri:
La única intengrante de este listado que no está muerta. Silvestri se sitúa en Sudamérica como una de las poetas más rupturistas de la escena. Con profundo conocimiento de muchas materias complejas de filosofía y literatura, esta escritora, performista y profesora de inglés –por mera necesidad- se considera a sí misma más una porno terrorista que otra cosa. Es como Acker, pero sudamericana. Su poesía está recargada de tópicos de violencia simbólica con un enfoque contestatario. La mayor parte de su obra la ha desarrollado con publicaciones en internet como el libro del que forma parte junto a otras personas llamado Ludditas sexuales, que cuenta con diversos soportes y puede ser descargado en PDF y del cual se desarrollan talleres para entender cómo la sexualidad se puede transformar en una tecnología que busca otros fines más allá de la búsqueda del placer, por ende tomar consciencia nos hace tener control sobre una de las herramientas más potentes que tenemos.
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