
Vas caminando por avenida Brasil en Valparaíso o la Alameda en Santiago, de pronto una masa verde de personajes acorazados se mueve con escudos transparentes, arrojando gas pimienta de forma violenta. Nada muy tecnológico hasta que aparecen vehículos semi-futuristas, recubiertos de gruesas placas de metal y con dispositivos internos que tienen la capacidad de lanzar gas y polvo químico concentrado, si bien es una tecnología bastante “hechiza”, es una tecnología “avanzada” al fin y al cabo. Guanacos que mezclan gas lacrimógeno con agua sucia, y variedades cada vez más raras de estos dos vehículos que salen por las calles de Santiago y el resto del país.
2. Tienes una cuenta de twitter o de Facebook, o de lo que sea. Comentas lo que pasa a través de tus actualizaciones en la red y tenemos un software que canaliza todo lo que dices, y queda bajo control de una consultora que trabaja para el ministerio del interior.
3. Puntos del territorio chileno que están en extremo contaminados, y sectores donde sólo prima el desarrollo industrial, versus la vida natural y humana. Donde las personas son correteadas como si fueran un estorbo para las grandes faenas industriales, donde la naturaleza es pisoteada como si fuera la mugre que sobra para obtener “progreso”.
¿Son estos elementos de un nuevo Chile?, de un Chile Cyberpunk. En donde las tecnologías, la industria, la deshumanización, el control social y la destrucción de la naturaleza van ligándose cada vez más.
El cyberpunk puede definirse como un género literario donde se retratan mundos con altos niveles de desarrollo tecnológico y baja calidad de vida. Generalmente estos universos se mezclan con visiones de sociedades distópicas, sumidas bajo el control y la coerción. Es aquí cuando se mezclan con otro género, las famosas y siempre queridas distopías (1984, Un mundo feliz, Alphaville) con universos de un desarrollo tecnológico abismal (Akira, Blade Runner, Hardware) la mezcla de las distopía y el cyberpunk más puro nos entrega como resultado sociedades hiper-tecnologizadas sumidas en la represión (Matrix, Brazil, Gattaca).
1. Humano/des-humano
Los atuendos de FF.EE. tienen como objetivo “proteger” a los efectivos con esas armaduras, esos cascos y ahora con esas máscaras antigases hechas en Finlandia. Sin embargo son estas mismas indumentarias las que les quitan humanidad a los ojos de una persona común y corriente. Se convierten en representaciones de “autoridad”, en instrumentos de aspecto futurista y humanoide, desprovistos muchas veces de un rostro identificable, pierden sus nombres y sus identidades verdaderas, adoptan la figura de un personaje teatral represivo.
El policía deja de ser una persona común y corriente y se transforma en algo que trasciende a la naturalidad humana, es en servicio una extensión del estado, el término brazo armado me hace mucho sentido en este caso. ¿Te ha tocado dialogar con carabinero/a de FF.EE. mientras te empuja con su escudo? Van mentalizados en recibir ataques y darte duro apenas tengan la posibilidad.
Un amigo, Fabián Araya, estudiante de sociología de la UV tuvo la ‘oportunidad’ de irse detenido en una micro de las FF.EE durante el tiempo de Bachelett. La micro verde, ese famoso vehículo que bien podría trasladar stormtroopers de Star wars, tenía chelas en su interior, según cuenta mi compadre. Por el relato de una paramédico del Servicio de Salud, cuya identidad me pidió reservar, se han atendido a carabineros heridos en protestas bajo la influencia del famoso Mentix.
2. La Matriz del sistema
El R.U.T. te lo piden en todas partes, en el supermercado, en el colegio, en la Universidad, en el liceo, en las multi-tiendas, en las farmacias. ¿Para qué? Para darnos descuentos y beneficios, ¡claro! No olvidemos que la buena voluntad de las empresas no tiene límites, bienaventuradas sean.
Ahora bien, ya que tienen tus datos no les importa violar la ley de derecho a la intimidad, tal como lo denunció el 2009 la abogada Verónica Sánchez, quien descubrió que la isapre Banmédica había entregado su historial médico y sus datos personales a Cruz Verde. Así como ella, miles de chilenos/as están en las bases de datos de Isapres, Retail, Bancos y nuestros datos se tranzan.
¿Ha llegado a tu casa alguna tarjeta de un centro comercial sin que la hayas solicitado? Sin nisiquiera tener un vínculo con la empresa que te lo envió. ¿De dónde sacan esos datos? Fácil: los compran.
Puesto que es muy costoso poder cumplir con las especificaciones que exige la ley, han sido muy pocas las personas que se han defendido legalmente de la mercantilización que se hace de nuestra vida, de los rastros que vamos dejando a medida que consumismos en farmacias cuando nos enfermamos.
Según denuncia la asociación de enfermos bipolares de Valparaíso, ellos han sufrido discriminación al postular a trabajos en grandes empresas, las cuales saben si su trabajador o su postulante sufre de algún padecimiento psiquiátrico.
Cuatro millones de chilenos y chilenas están registrados en la base de datos de Dicom, esa matriz que diseñaron los grandes arquitectos del sistema productivo nacional.
2.1 Reloj-Control
El gobierno de Chile, siempre tan vanguardista, contrató los servicios de Brandmetric, una empresa dedicada a la recolección de datos y cuyo objetivo, según señalara la otrora vocera de gobierno Von Baer, es conocer las inquietudes de la ciudadanía.
Como bien lo define Brandmetric ellos “monitorean cientos de marcas y temas relacionados a Chile. A partir de este monitoreo han detecto más de 400,000 cuentas de twitter de chilenos/as”. Entregan interesantes estudios a partir de softwares muy innovadores y cachilupis.
El problema está en que un software no tiene capacidad de identificar ironías, o bien los funcionarios del ministerio del interior que están a cargo de este proyecto no tienen un humor muy bien desarrollado, o si no pregúntele a Juvenal Rivera, periodista de la Bío Bío que fue contactado vía teléfono por el ministerio, tras una supuesta declaración falsa de Hinzpeter que él divulgó en su cuenta y que no era más que un sarcasmo por parte del reportero, hacia los dichos sobre las mayorías silenciosas del ministro.
3. Medio ambiente desechable
Y para terminar, mi analogía Cyberpunk algunas reflexiones y datos sueltos:
Puchuncaví, el lugar donde la industria ha logrado corretear a los seres humanos. Ventanas, el sector más industrializado de la quinta región y la bahía más muerta sigue recibiendo complejos industriales. Huachipato en Concepción, fue por muchos años fue el punto más contaminado de sudamérica. Las montañas de relave en las faenas mineras del norte. Los ríos de ácido de Codelco en la división El Salvador. Los domos enormes que manejan mineras como Candelaria para controlar la polución de sus faenas, para que se hagan una idea la cúpula que tiene Candelaria en la comuna de Tierra Amarilla (cercana a Copiapó) es tres veces más grande que la cúpula del parque O’higginis. Castilla, la termoeléctrica más grande de América del Sur, que curiosamente nos llena del carbón más pequeño para producir energía. Empresas capaces de mover y sacar glaciares a voluntad, con tecnología de punta y una moral que no les impide secar ríos para matar un valle completo. Barriales construidos sobre sedimentos de plomo en el norte grande.
Cyberpunk-
“Orden y progreso” ideas fundamentales del modelo de desarrollo capitalista, “hiper-tecnología y baja calidad de vida” el cyberpunk, podríamos hacer una película con esto.


