
Delirio y marginalidad podrían ser los dos conceptos que mejor definen a Valpore. Un libro que se ha vuelto mítico entre los lectores del puerto dada la inusitada cobertura que recibió su autor Cristóbal Gaete tras ser baleado por un compañero de casa hace un tiempo.
En Valpore vemos personajes arquetípicos de la cultura de masas se reinventan en este libro, tomando una identidad porteña ceñida a la decadencia propia de la ciudad patrimonial que acá se vuelve sórdida y peligrosa. Putas, tipos que bailan como Mikk Jagger, trasvestis haciendo mamadas por 10 lucas en una limusina…
Un Valpo pastabasero y angustiado, sumido en la interzona de Burroughs, donde mendigos y hypster conviven en espacios comunes. Una foto exacerbada del Valpo que convive en el Barrio Puerto de noche.
Es ese puerto que tiene al mismo tiempo al ejército de salvación administrando ayuda a los mendigos y que mantiene los after de turistas europeos pagando diez lucas por una chela. Un lugar donde la bohemia guarda el libertinaje sexual, el exceso y la marginalidad.
Con un estilo definido por su autor como Lumpen Ficción, la novela tiene un ritmo vertiginoso, como los vómitos y patadas que confluyen en Valpore.
El libro cuenta la historia de tres amigos drogos que habitan una lúgubre habitación del cerro cordillera. Sus vidas, o lo que queda de ellas, avanza al tiempo que Valpo se va desnudando en espacios fáciles de reconocer, y difíciles de creer.
Valpore, el cerro más pobre, el del margen, a donde no se ve el mar y la única luz que brilla con fuerza es la del cañón de una hechiza que percuta. Una analogía social que su autor declaraba a un medio local porteño: “Más que la versión bizarra de valpo, para mí es la posibilidad de crear un espacio a partir de elementos reales llevados a un extremo”.
Llama la atención la cantidad de personajes que interactúan en una novela tan breve. Pasturrientos despojos de habitantes del puerto que se describen con breves biografías que configuran un universo de personajes interesante para una novela de tan corta extensión.
Las escenas de violencia y sexo explícito, por momentos te recuerdan a pasajes de Bukowsky, sin caer en los típicos clichés de “ohh soy una mierda de ser humano, y me drogo”. En Valpore hay balas, pacos que se mueren quemados por una turba, un masa de pendejos de trece años follándose una puta, jeeps de los ratis envueltos en llamas por un lumpen en descontrol.
Un Valpo de ficción que por pasajes se hace tan natural que hace entrar la duda de qué tan irreal pueden ser las escenas descritas en Valpore.
Pueden encontrar Valpore por tres lucas en las librerías de Valparaíso, pero a los que viven por allá les doy un dato, en el kiosko de la plaza Waddington (Cerro Playa Ancha) tienen ejemplares nuevos a 2 lucas.
Lamentablemente no está disponible en ningún otro lugar que no sea el depósito libros de la biblioteca nacional, ya que por petición de Gaete se retiraron todos los ejemplares disponibles en Valparaíso y Santiago… cosa que hace del libro aún más una leyenda del under porteño

